Ir al contenido principal

Escocia, Québec y Crimea.

El próximo domingo 16 de marzo se realizará un referendum en Crimea, con vistas a incorporarse a la Federación de Rusia. La celeridad de la convocatoria despierta varias interrogantes: ¿con qué padrones se votará? ¿Quiénes son las autoridades que velarán el proceso? ¿Qué garantías tienen los opositores a la anexión? ¿Saben los ciudadanos cuáles son las opciones, ventajas y desventajas de lo que está en juego, con apenas diez días para votar? ¿Cómo incide la presencia de las tropas rusas en el resultado? Además de estas dudas, recordemos que la Federación de Rusia ya firmó, en 1997, un tratado por el cual reconoce a la península de Crimea como parte de Ucrania, cuando negoció la situación del puerto de Sevastopol. Asimismo, ya en 1994 los gobiernos de Rusia, Ucrania, Estados Unidos y el Reino Unido firmaron el Memorandum de Budapest, sobre el desarme nuclear de Ucrania y su adhesión al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), en el que explícitamente se reconocía la soberanía, independencia y las fronteras existentes del país. También se comprometieron a abstenerse de la amenaza o el uso de las armas contra la integridad territorial o la independencia de Ucrania.
Sin entrar en más detalles sobre la legalidad, legitimidad y ausencia de transparencia del referendum a celebrarse en Crimea, quiero comparar este proceso con dos referenda: el de Québec, la región francófona de Canadá, y el de Escocia, a celebrarse el 18 de septiembre de este año.
La iniciativa de un referendum escocés sobre la independencia tuvo impulso cuando el Scottish National Party (SNP) ganó la mayoría absoluta del parlamento de Escocia. Si bien esto le daba autoridad moral a su referendum, su convocatoria ha sido fruto de un acuerdo entre las partes involucradas. El Parlamento escocés lo aprobó en diciembre del 2012, las dos cámaras del Parlamento británico en enero del 2013 y la Reina lo promulgó en febrero del 2013. El proceso de la consulta está regulado por una Comisión Electoral y se utilizará el padrón de los comicios locales. Se votará "sí" o "no" a la independencia de Escocia del Reino Unido. Lo interesante es que la alternativa a la independencia es que el Parlamento escocés tendría más poder que ahora de acuerdo a la Scotland Act del 2012 -además de permanecer en el Reino Unido-, si la mayoría optara por el "no". Esta opción no es la que los independentistas quieren, claro está.
Este referendum nos trae a la memoria los dos que se han celebrado en Québec, en donde los francófonos del Parti Québécois han propuesto su independencia de Canadá. El Parti Québécois fue fundado en 1968 y ganó la elección regional en 1976, con el 41% de los sufragios, que se tradujo en 71 bancas de las 110 de la Asamblea. En 1978 se aprobó la ley de convocatoria el referendum, que tuvo lugar en 1980. Se preguntaba a los ciudadanos si aprobaban la negociación de un nuevo acuerdo con Canadá, por el cual Québec recuperaría su soberanía, establecería sus propias leyes, impuestos y relaciones exteriores. Con la participación del 84% de los votantes, el 59,5% votó por el No, en tanto que el 40,5% por el Sí. En 1994, el Parti Québécois retornó al poder en la región, y se celebró un nuevo referendum en 1995. En este caso, la pregunta fue más simple y directa: Si se estaba de acuerdo o no con que la Asamblea 
declarara la soberanía de Québec.
El margen fue estrecho: por el No votó el 50,58%, en tanto que el 49,42% apoyó al Sí, con la altísima participación del 93,52% de los empadronados. 
Tanto en el caso canadiense como el británico, estas consultas se han celebrado tras un proceso de negociaciones dentro del marco legal de esas naciones, en las que las partes acordaron las condiciones y se debatió abiertamente sobre las ventajas y desventajas de la eventual independencia. Los partidos políticos, la sociedad civil, los ámbitos académicos y los medios de comunicación expusieron -y exponen- los distintos puntos de vista en libertad, sin presión de los gobiernos involucrados.
Contrastan, pues, con la celeridad que ha impuesto el nuevo gobierno de Crimea a este referendum envuelto en sombras.


Bibliografía consultada:

Adam Taylor, "Crimea is not Scotland", en The Washington Post, 7 de marzo del 2014.

Ian McLean, Jim Gallagher y Guy Lodge, Scotland's Choices: The Referendum and What Happens Afterwards. Edinburgh, Edinburgh University Press, 2013.
Matthew Mendelssohn y Andrew Parkin (comp.), Referendum Democracy: Citizens, Elites, and Deliberation in Referendum Campaigns. New York, Palgrave, 2001.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La elección de Emmanuel Macron

El joven candidato Emmanuel Macron, que no pertenece a ninguna de las dos grandes familias de partidos democráticos de Francia, resultó ser el más votado en la primera vuelta de la elección presidencial. Tras él, disputándole el ballottage, está Marine Le Pen, del ultranacionalista y antieuropeísta Frente Nacional. El tercero fue François Fillon, candidato conservador de Los Republicanos –neogaullistas-, cuarto fue Jean-Luc Mélenchon y, en una quinta posición el socialista Benoît Hamon. El ascenso de Macron se debe, en gran medida, a que los candidatos más centristas de Los Republicanos y del Partido Socialista quedaron desplazados en las primarias celebradas en ambos partidos. Entre los conservadores, el candidato más centrista era Alain Juppé, ex primer ministro y actual alcalde de Bordeaux. Su principal rival era el ex presidente Nicolas Sarkozy pero, contra todos los pronósticos, fue François Fillon quien logró ganar ante Juppé en la segunda vuelta de la primaria, con un discurso d…

El eje Merkel-Macron

Lunes 15 de mayo de 2017: Emmanuel Macron viajó a Berlín para reunirse con la canciller Angela Merkel, en su primer día en la primera magistratura. Es evidente que el presidente galo conoce bien el lenguaje de lo simbólico, al exponer su deseo de que el eje París-Berlín se afiance en medio de tantos terremotos para la Unión Europea. Se remontan a la alianza entre De Gaulle y Konrad Adenauer después de la segunda guerra mundial, como señal de los nuevos tiempos que nacían tras dos conflagraciones de alcance planetario. Y si sumamos la guerra franco-prusiana de 1870, fueron tres los conflictos armados entre ambas naciones en menos de una centuria. Viejos y exhaustos rivales, alemanes y franceses tomaron conciencia de los horrores de la guerra, de las heridas que nunca terminaban de cerrar, y de que el centro político y económico se desplazaba hacia otros países que emergían victoriosos de las cenizas de 1945: los Estados Unidos, al otro lado del Atlántico, y la Unión Soviética, el balua…

Donald Trump en Medio Oriente.

El presidente Donald Trump, en su gira por Medio Oriente, dejó en el olvido sus proclamas antiislámicas y, particularmente, contra Arabia Saudí durante la campaña electoral de 2016. El régimen saudí también lo hizo. Fue más fuerte el compromiso de compra de armamentos por valor de 110.000 millones de dólares en diez años, adquisición que servirá para esta monarquía absoluta del Golfo Pérsico como elemento disuasivo frente a la República Islámica de Irán, un enemigo que tiene en común con el Estado de Israel. Una cifra que supera a la ya considerable de 38.000 millones de dólares de ayuda militar de Estados Unidos al Estado de Israel, rubricado por el entonces presidente Obama en septiembre de 2016.
Tras la primera guerra mundial, en el mundo árabe -hasta entonces mayormente sometido por el moribundo Imperio Otomano- se desarrolló la idea de unificarse en un solo Estado con la monarquía como forma de gobierno. Esta promesa se diluyó cuando amplios territorios de población árabe fueron o…