miércoles, 27 de noviembre de 2013

La coalición de Merkel.

La canciller democristiana (CDU) Angela Merkel, junto a sus socios de la CSU bávara, logró finalmente el acuerdo de gran coalición con el partido socialdemócrata (SPD), liderado por Sigmar Gabriel.
En pocas oportunidades, en la Alemania de posguerra, se formaron grandes coaliciones: la primera entre 1966 y 1969, siendo canciller Kurt Kiesinger; la segunda, en el primer gobierno de Angela Merkel, entre 2005 y 2009. Ahora se inauguraría la tercera hasta el año 2017, con la particularidad de que en esta legislatura no estará presente el FDP, el partido liberal que suele ser socio en las coaliciones con la CDU y CSU. Como oposición en el Bundestag quedarán los Verdes (Grünnen) y la Izquierda (Die Linke).
Esta tercera gran coalición (Grosse Koalition) fortalece la postura de la República Federal Alemana y de Merkel en particular en la Unión Europea, sobre todo cuando ya hay signos visibles aunque tímidos de una lenta recuperación económica.
El eje franco-alemán sobre el que se apoyaba el proceso de construcción europea está endeble, no sólo porque la nación germana sigue siendo el motor de la economía del Viejo Continente, sino porque Francia no logra salir de su mal desempeño económico y su presidente, François Hollande, es una decepción para sus conciudadanos, tal como lo reflejan las encuestas de opinión. La urdimbre tejida por Charles De Gaulle y Konrad Adenauer para recuperar el prestigio europeo tras la segunda guerra mundial, aliando a dos países que estuvieron enfrentados, tenía un objetivo político y económico, haciendo frente a dos superpotencias emergentes: Estados Unidos y la Unión Soviética. Si bien hoy el escenario es sustancialmente diferente a aquel mapa de la guerra fría, el contrapeso galo era bien recibido por muchos europeos occidentales. 
La Alemania de hoy no es la del pasado imperial, racista y expansionista; es ahora una democracia parlamentaria con una sólida economía de mercado y que ha demostrado su capacidad de liderazgo en la crisis europea. Aun cuando Angela Merkel siga como canciller un tercer período, los equilibrios institucionales en la República Federal Alemana y en la Unión Europea son lo suficientemente estables para que ninguno de los actores pueda imponer su opinión sin atender a los demás. En las circunstancias que atraviesa Europa, es auspicioso que Merkel haya tenido un respaldo claro de la ciudadanía, ya que la Unión Europea necesita exhibir una posición fuerte frente a una Federación de Rusia cada vez más autoritaria y un gobierno de Estados Unidos desprestigiado por sus errores políticos.

martes, 26 de noviembre de 2013

La pulseada de Hamid Karzai.

El presidente afgano Hamid Karzai se niega a firmar ahora el acuerdo para la retirada de las tropas de Estados Unidos, buscando rubricarlo el año próximo cuando esté próximo a finalizar su mandato, así como busca establecer nuevas condiciones para hacerlo.
Pocos días atrás, la Loya Jirga, la asamblea de las tribus de Afganistán, aprobó el acuerdo para el retiro de las tropas en diciembre del 2014, tras lo cual habrá un período de entrenamiento a las fuerzas armadas del país, así como créditos para la reconstrucción. En términos políticos, la Loya Jirga es más representativa para los afganos que el Parlamento, ya que es su forma de asamblea tradicional a lo largo de la historia. 
¿Por qué esta pulseada del presidente Karzai? Como ya no tiene posibilidades de ser reelecto, no sólo anhela mantenerse en el centro del escenario político hasta el último de sus días, sino que además es una singularidad de la política afgana que sus gobernantes intenten extraer el máximo de recursos posibles de los países extranjeros. Estando acostumbrados a las pujas entre varias naciones, los gobernantes afganos se han habituado a estas pulseadas para lograr más dinero con el cual mantener vivo el sistema de lealtades tribales. Si bien Karzai termina su período presidencial, busca lograr financiación para su grupo tribal, más allá de los comicios.
Por otro lado, Karzai está intentando que el gobierno de Estados Unidos avale su intento de aproximación a los talibán -que son de la etnia pashtún-, un factor desestabilizador para Afganistán y Pakistán. Aun cuando este sector difícilmente se avenga a aceptar los principios elementales del Estado de Derecho y la democracia, no ha sido posible erradicarlo en la región, por lo que Karzai buscaría llegar a algún tipo de coexistencia tras la retirada de las tropas occidentales.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Ucrania mira al Kremlin.

El presidente de Ucrania Victor Fiodorovich Ianukovich, tras recibir fuertes presiones por parte del gobierno de la Federación de Rusia, decidió el jueves pasado dar un portazo a las negociaciones para la asociación con la Unión Europea, cuya firma habría de concretarse esta semana en Vilnius.
Ucrania es un país fragmentado entre su región más occidental, culturalmente próxima a Polonia y recelosa de la influencia rusa, y la parte más oriental, cercana a las tradiciones y prácticas del pasado más reciente en su vinculación con Moscú.
Si bien el presidente Ianukovich no era, precisamente, un europeísta convencido, su aproximación pragmática hacia la Unión Europea abría una esperanza de mejoras institucionales e integración económica, alejándose de las prácticas autoritarias de Vladimir Putin. No obstante, la presión ejercida por el presidente de la Federación de Rusia durante varios meses tuvo efecto, y el actual gobierno de Ucrania habría de adherirse a la Unión Aduanera conformada por la Federación de Rusia, Bielorrusia y Kazajistán, tres herederos de la Nomenklatura soviética. Y es que la asociación con la Unión Europea hubiera supuesto no sólo más dificultades para su comercio con Rusia -especialmente con el gas natural, que paga más caro que la República Federal Alemana-, sino también para los ucranianos residentes en el país vecino. Con poco más de 44 millones de habitantes, a orillas del estratégico Mar Negro y en busca de su identidad nacional, Ucrania se halla en una encrucijada entre Occidente y la eslavofilia, tal como durante siglos le ocurrió a los gobernantes e intelectuales rusos.
Vladimir Putin no disimula el establecimiento de un sistema cada vez más autoritario en Rusia y busca recrear, presión mediante, un espacio de influencia política y económica que otrora ocupó el imperio zarista. En el caso de Asia Central, compitiendo con las influencias de Estados Unidos y la República Popular China; en el Cáucaso, con la influencia occidental. La Unión Europea tiene requisitos claros y explícitos para el proceso de asociación, adhiriendo e implementando políticas de consolidación del Estado de Derecho, la democracia y la economía de mercado, con reformas en el sistema judicial, cuerpo de funcionarios y procedimientos legales. Pero hoy la Unión Europea apenas está saliendo de su dura crisis económica, por lo que le resulta complejo ofrecer más de lo que ahora propone en la cumbre de Vilnius, a la que asistirán otros países de la región.
Sin embargo, esta actuación de último momento de Ianukovich ha puesto de manifiesto la gran división social y cultural del país, y las manifestaciones para presionar a Ianukovich a rever su decisión se están extendiendo por las grandes ciudades, recordando la Revolución Naranja del 2004. En marzo del 2015 tendrá elecciones presidenciales, y quizás pueda ser la oportunidad para expresar en las urnas el camino hacia la democracia y el inicio de las reformas necesarias para crear un Estado de Derecho y una economía de mercado en esa nación eslava.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Chris Christie, ¿candidato para el 2016?

Chris Christie, gobernador de signo republicano de New Jersey, ha ganado la reelección con el 60% de los votos en un estado con clara simpatía por los demócratas. Su actitud y mensaje hacia el centro, manteniendo en voz alta que sostiene postulados conservadores en cuestiones como el aborto y los impuestos, le ha servido para ganar terreno en segmentos del electorado que vuelcan sus preferencias por el Partido Demócrata. Como contrapunto, mientras Christie ganaba un nuevo período, Ken Cuccinelli, del Tea Party, perdía por tres puntos su aspiración a la gobernación de Virginia.
El gobernador Christie supo tejer acuerdos bipartidistas como gobernador, lo que le ha servido para acercar posiciones con otros sectores de la política y proyectar una imagen de político moderado, en el centro. Asimismo, su actuación junto al presidente Obama durante la catástrofe del huracán Sandy, poco antes de los comicios generales de noviembre del 2012, demostraron su aptitud para poner los intereses de su Estado sobre las conveniencias del momento. 
Pero, ¿podrá aspirar con éxito en las primarias presidenciales del 2016? Desde el lado demócrata, la candidata que ya se está preparando es Hillary Clinton y, aún no claramente pero sí haciendo algunos movimientos, el actual vicepresidente Joe Biden: dos figuras de proyección nacional. A Christie le podría jugar en contra su posición centrista, ya que en las primarias votan los sectores más conservadores del Partido Republicano, volcando a sus candidatos a posiciones que resultan chocantes para la opinión pública en general. Candidatos moderados como John McCain y Mitt Romney se vieron jaqueados por postulantes Mike Huckabee, Rick Santorum o Newt Gingrich, que los acusaban de no ser suficientemente firmes en su conservadorismo. De hecho, para aventar las suspicacias de este influyente sector interno del partido, el senador McCain cometió el error de nominar como su acompañante en la fórmula a Sarah Palin, una simplona que repite una y otra vez el mantra de las fórmulas conservadoras sin conocimiento ni discernimiento. 
Pero el establishment republicano se está agotando de la puja con los sectores del Tea Party que, en rigor, no hacen más que reducir sus posibilidades electorales, llevándolo al callejón sin salida de ser un partido testimonial de gente enojada. Christie es respetado y escuchado: en el 2012 vaticinó el buen desempeño que iba a tener Mitt Romney en sus debates con Barack Obama, poniendo en evidencia que tiene una gran percepción de las personas y del escenario político. Si tiene ambiciones -legítimas- para presentarse a la presidencia en el año 2016, deberá hacerse más conocido y menos sospechoso para los electores conservadores.

martes, 5 de noviembre de 2013

Zeman versus Sobotka: la socialdemocracia checa en un laberinto.

En las recientes elecciones parlamentarias celebradas en la República Checa no hubo un ganador claro: la socialdemocracia resultó ser la primera minoría consagrada en las urnas, con apenas un magro 20,45%, lo que significó cincuenta curules, lejos de la mayoría necesaria de 101 diputados.
A este desempeño por debajo de las expectativas, se ha sumado la conspiración de cuatro parlamentarios socialdemócratas, encabezados por el vicepresidente del partido Michal Hašek, que se reunieron en secreto con el presidente Zeman con vistas a formar un nuevo gobierno sin Bohuslav Sobotka, el presidente del partido y candidato a primer ministro de ČSSD. Esto supone, por un lado, una intromisión del presidente Zeman en un partido político al que hace tiempo que ya no pertenece, aun cuando conserva influencia en él. Zeman, el primer presidente electo por el voto directo de los ciudadanos, ha avanzado más allá del poder que le reconoce la constitución checa. Por el otro, la socialdemocracia se presenta débil para conformar un gobierno de coalición, para el que ya se iniciaron las reuniones informales.
Esta situación desprestigia aún más a los partidos que se han venido alternando en el poder desde 1993, provocando la irrupción de figuras y movimientos de tendencias populistas y que podrían aumentar su caudal en las elecciones europeas del año próximo. 
No obstante, la conspiración contra Sobotka ha fracasado, y ha logrado reafirmar su liderazgo dentro del ČSSD. El partido definirá el próximo domingo 10 de noviembre la suerte de los parlamentarios díscolos.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Japón, el arroz y el acero.

El gobierno del primer ministro Abe Shinzo, del Partido Demócrata Liberal en coalición con Komeito, propone dejar de controlar el precio del arroz y reducir a la mitad el subsidio a este producto. Actualmente, el gobierno paga ¥15.000 por diez áreas, y el objetivo es distribuir el ahorro entre otros agricultores, así como reducir la extensión de cultivo del arroz. 
Giro dramático para el Partido Demócrata Liberal ya que, a pesar de su denominación, en rigor ha venido sosteniendo desde hace decenios el pacto del arroz y el acero: su base electoral es fuertemente agrícola, que está sobre representada en el Parlamento y, a cambio de sus votos, ha montado una férrea estructura proteccionista frente a productos de Occidente y del resto de Asia. Quienes sostienen las campañas electorales del PDL son los keiretsu, los conglomerados económicos que tienen una relación estrecha con el partido y la burocracia, lo que se ha llamado el "triángulo de hierro" de la política y la economía japonesas. 
Por un lado, el primer ministro Abe se adelanta a uno de los reclamos de las negociaciones del Trans Pacific Partnership (TPP) de liberalizar el mercado interno; por el otro, necesita darle competitividad a la economía, oxigenada por la expansión monetaria con efectos optimistas en el corto plazo, sin por ello descuidar a sus electores. Cualquier medida es delicada y audaz, pero Abe dispone de una amplia mayoría en las dos cámaras para impulsar la reducción de los subsidios agrícolas.

martes, 29 de octubre de 2013

Tadeusz Mazowiecki, 1927-2013.

El 28 de octubre del 2013 falleció Tadeusz Mazowiecki, uno de los protagonistas de la transición a la democracia liberal en Polonia a fines de los años ochentas.
Se unió a los reclamos de los obreros de los astilleros en Gdańsk, en agosto de 1980, donde nació el sindicato Solidaridad que puso en jaque al régimen socialista durante un decenio. De formación jurídica, se dedicó al periodismo y su pensamiento y actuación política tuvieron una fuerte impronta católica.
Fue uno de los asesores más cercanos a la gran figura de la disidencia polaca, el obrero electricista Lech Wałęsa, y fue detenido durante un año cuando el general Wojciech Jaruzelski aplicó la ley marcial. Tras ser liberado, continuó ejerciendo el periodismo en la clandestinidad y fue uno de los artífices del resurgimiento de Solidaridad en 1988, así como uno de los participantes en la Mesa Redonda que llevó a las elecciones semilibres del 4 de junio de 1989 para renovar un tercio del Parlamento (Sejm) y la totalidad del Senado que se restauraba.
En esos comicios históricos, que marcaron el inicio manifiesto del derrumbe del socialismo real en Europa Oriental, Solidaridad ganó todas las bancas del Sejm y 99 de los cien escaños de la Cámara Alta. Si bien el comunismo polaco y sus partidos satélites seguían conservando los dos tercios restantes, el general Jaruzelski comprendió que el primer ministro debía ser de Solidaridad: esa función, pues, fue ofrecida a Tadeusz Mazowiecki.
El nuevo jefe de Gobierno encaminó a Polonia, desde agosto de 1989, hacia una transición decidida hacia la democracia liberal y la economía de mercado. Su ministro de economía, Leszek Balcerowicz, fue acremente cuestionado por la velocidad que le imprimió a la desregulación y desmonopolización, que dispararon todos los precios y significaron el quiebre de muchas empresas improductivas. No obstante, hoy muchos analistas coinciden en que la celeridad y decisión de aquellos años fueron los cimientos de la prosperidad posterior. Estas políticas, incomprensibles para muchos polacos de entonces, le costaron la popularidad a Mazowiecki que, cuando se postuló para presidente de Polonia de noviembre de 1990, quedó tercero -18% de los sufragios- en las preferencias tras Lech Wałęsa -primero con el 40%- y el empresario polaco emigrado, Stanisław Tymiński, segundo, con 23%, en la primera vuelta. En la segunda de diciembre, sí, ganó Wałęsa con el 74%.
Por estos resultados adversos, Mazowiecki presentó su renuncia como primer ministro y fue aceptada por el Sejm. Si bien siguió como parlamentario en los años posteriores, su actuación más relevante fue en el escenario internacional como enviado de la ONU a Bosnia durante los años de la guerra de Yugoslavia, función a la que renunció en 1995 por la inacción de la comunidad mundial frente a la masacre de Srebrenica.
En años posteriores fue parlamentario de Unión por la Libertad y uno de los fundadores del Partido Democrático.

lunes, 28 de octubre de 2013

La elección presidencial en Georgia.

El domingo 27 de octubre se celebraron elecciones presidenciales en la República de Georgia, país del atribulado Cáucaso, una de las antiguas repúblicas socialistas soviéticas.
El presidente Mijail Saakashvili termina el segundo mandato, imposibilitado de aspirar a un tercero. 
El candidato respaldado por el primer ministro Ivanishvili, Georgi Margvelashvili, un antiguo rector de la Universidad, habría alcanzado dos tercios de los sufragios, seguido por el aspirante del Movimiento Nacional Unido, David Bakradze, con aproximadamente el 20%.
El año pasado se modificó el régimen presidencialista por uno parlamentario, por lo que el centro de gravedad político se trasladó a la figura del primer ministro. Pero lo importante de este cambio es si tendrá incidencia en la orientación internacional de la República de Georgia, ya que durante el decenio protagonizado por Saakashvili -la gran figura de la revolución de las rosas contra el régimen de Edvard Shevardnadze- se aproximó significativamente hacia Occidente, la OTAN y la Unión Europea. Por un lado, en el 2008 el presidente Saakashvili intentó infructuosamente recuperar el control por medio de las armas de dos regiones, Abjazia y Osetia del Sur, ambas sostenidas por la Federación de Rusia. Esta aventura fue un fracaso, y la Federación de Rusia reconoce la independencia de estas dos regiones, a la vez que las preserva fuera de Georgia gracias a su ejército.

Asimismo, para Occidente este país es importante como ruta de tránsito de los oleoductos que parten desde Azerbaiyán hacia el Mar Negro, por lo que un cambio hacia una posición pro-Moscú significaría problemas para una de sus fuentes de abastecimiento y el aislamiento de Azerbaiyán.
En los próximos días, el primer ministro Ivanishvili anunciaría su renuncia, por lo que la coalición Sueño Georgiano debería elegir un nuevo jefe de gobierno.

domingo, 27 de octubre de 2013

Elecciones parlamentarias en la República Checa.

El viernes 25 y sábado 26 de octubre se celebraron elecciones anticipadas para renovar la cámara baja del Parlamento de la República Checa, tras tres años del gobierno de coalición de tres partidos de centro-derecha: el ODS, TOP 09 y Asuntos Públicos. Encabezado por Petr Nečas (ODS, Partido Cívico Democrático), este gobierno no sólo debió hacer frente a la crisis económica europea, sino también a la división del partido Asuntos Públicos y, finalmente, a las acusaciones de corrupción de la jefa de gabinete del Primer Ministro -entonces su amante, ahora esposa-, Jana Nagyová.
La elección directa del presidente de la República le ha dado un gran protagonismo al jefe de Estado. Este año fue electo en la segunda vuelta Miloš Zeman, político y economista de tendencia socialdemócrata que fue miembro del Foro Cívico durante la revolución de terciopelo, luego Primer Ministro en los años noventa. Si bien Zeman se fue del partido socialdemócrata ČSSD y formó una pequeña agrupación sin representación parlamentaria, logró ganar los comicios presidenciales y, ya en la primera magistratura, comenzó a influir de un modo abierto en el proceso de formación de un gobierno de carácter técnico para evitar las elecciones anticipadas.


Ese gobierno técnico -no era el primero en la República Checa- no tuvo apoyo parlamentario, por lo que se impuso la salida electoral.
El resultado de las urnas es desconcertante: habrá siete formaciones políticas en la nueva cámara baja, siendo ČSSD la primera minoría con un magro 20,4% (50 curules), por lo que deberá tejer una coalición con otras fuerzas.
TOP 09 (11,9 %, 26 bancas), el partido conservador de Karel Schwarzenberg -figura de la disidencia en los años del comunismo y rival de Zeman en la elección presidencial- ya anticipó que no formaría parte de una coalición con los socialdemócratas. El ODS logró obtener representación parlamentaria, con sólo el 7,7% (16 escaños), el peor resultado de su historia, aunque logró sobrevivir a pesar de que Václav Klaus, su antiguo líder, ex primer ministro y ex presidente, llamó a sufragar por un partido minúsculo que sólo logró el 0,4%.
El Partido Comunista de Bohemia y Moravia se mantiene más o menos estable en el porcentaje, 15% (33 curules). Podría llegar a formar parte de una coalición con los socialdemócratas por primera vez, pero no sólo no llegan juntos a tener mayoría, sino que otros eventuales socios los rechazan. Es el caso del demócrata cristiano KDU-ČSL que, tras tres años fuera de la cámara, retorna al hemiciclo con 6,7% (14 bancas). 
El escenario se complica con la irrupción de dos nuevos actores: el movimiento ANO (Sí) del empresario Andrej Babiš, sin experiencia gubernamental ni en la oposición, y el del populista Tomio Okamura, Úsvit přimé demokracie (Amanecer de la democracia directa), ambas son expresiones del descontento de la ciudadanía y que obtuvieron 18,6%, segundo partido en votos (47 bancas) y 6,8% (14 escaños), respectivamente.
Bohuslav Sobotka, socialdemócrata, comenzará las reuniones para lograr un nuevo gobierno que logre estabilidad y continuidad, lo que será sumamente complejo con un escenario tan fragmentado. El nuevo gobierno asumirá a fines de noviembre o principios de diciembre, cuando la nueva cámara baja esté definitivamente conformada.